Hoy, en el Día del Padre, también se cumple un año más desde que te fuiste hacia le eternidad. Pero aunque el tiempo avance, tu recuerdo sigue vivo en cada rincón de mi corazón.
Fuiste un hombre honesto y trabajador, un ejemplo de principios y valores,
alguien en quien siempre se podía confiar. Nos enseñaste que la vida se vive
con esfuerzo, pero también con amor y generosidad. Nos mostraste la belleza de
las cosas simples: el canto de los jilgueros y los canarios, la satisfacción
del deber cumplido, el valor de una palabra sincera.
Hoy quiero recordarte con una sonrisa, con esta imagen en la que miras a
Xavi con amor, como si, desde donde estés, siguieras cuidándolo. Porque sé que,
de alguna forma, sigues aquí, protegiéndonos, acompañándonos en cada paso, en
cada recuerdo, en cada instante en que tu ausencia se convierte en presencia.
Allá donde estés, papá, espero que escuches el canto de los pájaros que
tanto te gustaban. Aquí, en la tierra, seguimos recordándote con amor y
gratitud.
Feliz Día del Padre, para ti y para todos los que, como tú, nos enseñaron
el verdadero significado de serlo.
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