"Son las ocho de la mañana y la casa aún bosteza en el silencio de la madrugada. Pero en el rincón donde duerme el piano, unas manos pequeñas despiertan las teclas con suavidad. Mi hijo, con la naturalidad de quien aún no conoce la prisa, deja que la música fluya, a veces errante, a veces sorprendente.